
A todos los que creen en el amor que compromete, que exige y que al mismo tiempo te hace libre para poder amar.A todas aquellas parejas que a pesar de tener todo en contra, permanecen mostrando el poder del amor; dejándonos claro que no existen las parejas perfectas sino aquellas que han decidido amarse; a esos que defienden con hechos más que con argumentos la vida, la fidelidad, la verdad y nuestros valores.
A todos los jóvenes que aprenden a amar son su pareja al lado, entendiendo que el amor no es exigir del otro sino aprender a dar, y que el verdadero amor nos enseña a esperar, sabiendo que muchas de las exigencias del amor son para curarnos de nuestros daños.
A los que aún sin tener a su lado su pareja, le son fieles pues saben que Dios cura los corazones y nos ayuda a amar.
A los que alguna vez amaron y hoy, a pesar de la separación y de las heridas que deja la vida, aman y motival al amor.
Finalmente, a los que con una vocación especial se han comprometido con esa difícil pareja que es la Iglesia y que no olvidan haber nacido del amor de un hombre y una mujer y desde ahí oran y motivan la cuna de nuevas vocaciones.