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:: ABRIL 2002

La pureza es belleza....

A veces parece que las únicas cantantes jóvenes son aquellas que vemos en los videos de MTV, vestidas de mini-faldas y transmitiendo mensajes de impureza y promiscuidad.  Y ahora que la cantante joven está de moda más que nunca, difícil es encontrar a una que ofrezca un mensaje positivo, alentando a sus coetáneos a buscar la belleza y la felicidad en la pureza del corazón y la entrega a los demás.

A menos que si se trata de Silvia Mariella.

Silvia es una de esas cantantes jóvenes que representa todo lo contrario de Britney Spears y Cristina Aguilera.  Esta cantautora paraguaya canta para Dios desde pequeñita, y a sus 23 años ya cuenta con una trayectoria musical bastante impresionante, incluyendo más de 10 producciones y muchos viajes por todo el mundo compartiendo el mensaje de Cristo a través de la música.  Todo esto mientras continúa sus estudios académicos en Asunción.  Ahora lanza su nueva producción titulada Dios se ocupa de mí.

 Es precisamente su respuesta a todos aquellos que le preguntan cómo hace para estudiar, cantar y viajar todo a la vez.  Dios se ocupa de mí es como un leit motif que de alguna manera u otra se evoca en cada uno de los 12 temas del disco.  “Tengo sed de ti,” el que abre la producción, es otra de aquellas baladas por las que más se le conoce a Silvia: “Quiero con mis labios alabarte a ti Señor...Quiero entregarme a ti mi salvador” canta, entre dulces acordes en el piano y delicados requintos en la guitarra clásica.  “Dios amigo” te ayudará a acercarte al Señor y buscar su perdón por los momentos cuando le fallamos, pues como dice hermosamente el estribillo, “Para un Dios que conoció la tentación, del amigo la traición, yo no dudo me perdone, Dios amigo, Dios amigo. 

Al igual que la voz de Silvia se presta para una suave balada, también se presta para la alegre alabanza, y lo confirma la “Salmo 1,” de su propia autoría (y con un poco de ayuda del Rey David).  El sabor caribeño es lo que exigió esta canción, así como la de “No temeré/Gozo:” “No temeré ni una vez más, porque Cristo conmigo va...Gozo, gozo es lo que yo quería...Y me dio más gozo del que yo quería...”  El título del disco se revela explícitamente en “El Dios que hizo el cielo y la tierra/Señor haz tu obra.” Otra vez Silvia nos invita a entrar en adoración para darnos cuenta de que Dios se ocupa de cada uno de nosotros. 

No puede faltar una canción a María en cada disco de Silvia, y esta vez no es excepción.  “Mi Virgen bella” es una de dos que encontramos en este disco.   La voz de Silvia aquí es preciosa, y la guitarra clásica hace eco de cada línea en un hermoso diálogo melódico.  Acudimos nuevamente a María en “Quiero ser pequeña como tú,” la cual le venera bajo el título “Madre de la Divina Misericordia,” tan apropiado para estos días cuando acabamos de celebrar la fiesta de la Divina Misericordia. 

Los niños son los invitados especiales de Silvia en “Queremos paz” y “Porom pom pom.” Te lo vas a pasar muy bien con esta última tratando de cantar con Silvia “Poroporoporoporoporoporoporo pom pom.”  Así como empieza, el disco termina con una tierna balada, esta vez titulada “Ante ti.”  Ya que nos damos cuenta que en efecto Dios se ocupa de cada uno de nosotros, nos rendimos ante El y con Silvia cantamos “Mi vida pongo en tus manos, doblo mis rodillas abro mi corazón, tus palabras arden en mi pecho, te amo Señor...”      


 

 
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