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Religiosos Carmelitas Descalzos |
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La poesía es
una corriente profunda que va balbuciendo las más hondas
experiencias de la vida. Aquí tienes el canto gozoso de un hombre
sufriente: el Padre Salvador Rivera, fraile Carmelita Descalzo,
cuadripléjico 28 años.
Quiso ser misionero, por eso ingresó en la Orden del Carmen, y una
misión, a causa de un accidente en la flor de su edad, quedó
paralítico, sólo podía mover la cabeza.
Deseó morir. Como un
huracán, lo embistió la crisis…terrible, silenciosa, demoledora. Dios lo hizo
suyo esa noche oscura para siempre.
Emergió transformado, se entregó a los que llaman impedidos, los plusválidos.
“Yo no me muevo, pero me mueven.” Con la ayuda de Juanita y Carmelita,
religiosas Carmelitas del Sagrado Corazón, y de muchos más, llegó a los
discapacitados de diversas ciudades para testimoniarles que para quienes se
apoyan en Dios, nada les impide ser felices.
Durante 28 años trabajó
todos los días hasta el agotamiento por evangelizar alegremente a todos:
enfermos sanos, y sanos enfermos. Se emocionaba hasta las lágrimas—él, hombre
muy tranquilo—hablando del amor de Dios.
A cinco años de su muerte,
hincando su proceso de canonización, un joven Carmelita Descalzo, discípulo suyo,
Fr. César López, ha musicalizado algunas de sus poesías y oraciones.
Esta producción canta la
vida en verso del Padre Salvador Rivera, para oxigenar el aire que respiramos
todos. El nos recuerda que, en el Carmelo, el poder de Dios, fluye incontenible
a través de la impotencia humana.
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